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Los viajes ancestrales de Gladys Kalichini y Maritea Dæhlin

En sus prácticas artísticas, Gladys Kalichini y Maritea Dæhlin exploran la memoria, la ancestralidad y la espiritualidad. Mientras Kalichini examina las historias borradas de mujeres zambianas y el agua en cuanto archivo viviente; Dæhlin combina las raíces camerunesas y noruegas y los rituales del dormir, para crear espacios de confianza vulnerables y transformadores.

En noviembre de 2024, vía Google Meet, Gladys Kalichini y yo recreamos el espacio de su serie …these practices are done in sharing her stories (2020-2022), donde ella explora caminos en los que la memoria puede compartirse y transmitirse a través de rituales de purificación. Aquí el agua participa como un ente viviente capaz de ser un depósito y un espejo para el cuerpo humano como archivo. El espacio presenta un lavadero con cubetas, jabón y toallas, creando un ambiente calmante donde los participantes comparten historias mientras Kalichini lava sus manos, sus pies, un gesto de cuidado y escucha atenta.

Más tarde hablamos sobre la obra que Kalichini creó con su abuela en Kamwala, Lusaka, en 2022 …still, these practices are done in sharing her stories (2022) que es continuación de la proyección en cuatro canales de video …these practices are done in sharing her stories, de 2020. La obra plantea interrogantes sobre la retención de memoria después de la muerte usando agua para reflejar los ciclos del cuerpo. En esta performance interactiva, la abuela de Kalichini se vuelve un motivo central, vestida de modo tradicional con traje blanco y estampado en cera, reminiscencia de períodos históricos unidos a las narrativas de esas mujeres. Su presencia y sus historias se expresan a través del ritual de lavado, uniendo la memoria personal con la historia colectiva. Gran parte de la obra de Gladys Kalichini gira en torno a la preservación de la memoria, considerando una y otra vez cómo la memoria se conserva y se mantiene.

Nuestro intercambio sugirió que el agua puede responder de formas que no siempre están en consonancia con las expectativas humanas y que para comunicarnos con ella debemos cambiar nuestra mirada. El compromiso de Kalichini con los archivos en busca de las narrativas de mujeres borradas de la historia zambiana constituye un abordaje similar. Kalichini manifestó que al principio el archivo era “un lugar complejo ya que las historias de mujeres nunca lograban entrar y, si lo hacían, se volvían invisibles”.

Debido a mi interés por saber más de esas figuras femeninas que habían modelado su identidad, hablamos de una mujer llamada Julia Chikamoneka, que en idioma bemba quiere decir “se volverá visible”. En su tesis doctoral, Gladys Kalichini escribe sobre atravesar espacios de archivos para sacar a figuras como Julia fuera de los archivos y devolverlas a la memoria colectiva. Ese proceso se realiza en sus instalaciones multimedia que combinan fotografías de archivos y materiales de luchas por la independencia. Usando video, tejido, papel y pintura Kalichini no sólo conmemora su herencia sino que reanima la presencia de aquella, asegurándose de que su historia resuena más allá de los límites del archivo como en una conciencia histórica compartida. Kalichini señaló que “ella me ayudaba a adquirir visión, para poder verla tengo que imaginarla en el aquí”.

La práctica de Maritea Dæhlin también encuentra su lugar en esa forma fluida en la que el cuerpo, el lenguaje y los pensamientos viajan de un lugar a otro. Cambian de forma para desafiar lo que es tradicional. La ancestralidad y la espiritualidad sirven de fuente de inspiración y de marco para entender su identidad camerunesa y noruega y su expresión artística. A menudo ella reflexiona sobre su familia cercana: su madre, su abuela y su bisabuela. Esta conexión la ayuda a traducir la idea abstracta de ancestros en relaciones palpables que le permiten dibujar nutriéndose de los legados artísticos de aquellos. En la performance y obra de video I WANT TO BE TRADITIONAL (2020) incorpora materiales táctiles aplicados a su piel, como cubrir esta con barro –un gesto que evoca la influencia de su abuela, ceramista dinamarquesa, y la significación simbólica del barro en combinación con su materialidad, o en Originally a Plant (2022) , donde pinta su rostro de rojo, como una conexión espontánea con su bisabuela camerunesa. También usa otros materiales como sal en su video Represent, para explorar temas de preservación y dolor, reflejando su dualidad como agente protector y fuente de displacer. Estos elementos interactúan sin tropiezos con los espacios de las performaces, convirtiendo sus exploraciones abstractas en experiencias tangibles, sensoriales que se conectan con sus raíces sin reproducir necesariamente prácticas culturales específicas.

En una conversación online sobre su trabajo durante la residencia, destacamos el lenguaje en el contexto de cómo se espera que algunas personas sean las que siempre comprenden y otras sean las que dominen la narrativa y “la comprensión”. La continua alternancia entre lenguajes se convierte en un elemento central de la obra de Daehlin y permite la transición a un estado entre mundos, un espacio que queda abierto a la interpretación, entre sueño y vigilia, poniendo a jugar lo invisible y la habilidad de aceptar lo que es.

En su obra sobre el acto de dormir, Maritea Daehlin cumple el papel de facilitar un espacio para relajar, para promover la confianza y crear un ambiente donde los participantes pueden explorar sus debilidades a través del acto de dormirse y despertarse juntos mientras escuchan un obra de sonida que incorpora la resistencia del sujeto a descansar y dormir. Esto incluye el uso de elementos como el té de lavanda para inducir a la relajación y establecer espacios que potencien una sensación profunda de comodidad. En Sleep Locks the Bones (2024) tonos cálidos de púrpura y magenta crean una atmósfera ínitima, con camas tendidas bajo una luz (creado en colaboración con el escenógrafo Corentin Leven y otros), invitando al aos participantes a relajarse y entrar en un estado similar al sueño.

Ella también menciona la importancia de confiar en la obra, especialmente en el anhelo de alcanzar un punto donde poder “dormir en mi propia obra” y mostrar una confianza total en la experiencia que ella crea. Así se refleja el deseo de que su práctica artística sea un espacio seguro y amistoso, para ella misma y para todos los que participan en la obra.

A pesar de haber recorrido caminos diferentes, Maritea Dæhlin y Gladys Kalichini prueban, a través de su obra, que esa conexión se produce más allá de los medios materiales. A partir de las residencias online y comprometiéndose con su ancestralidad africana, las dos artistas manifiestan la necesidad de comprender las profundas conexiones entre lo invisible y nuestra existencia física.

Gladys Kalichini es una artista visual contemporánea e investigadora oriunda de Lusaka, Zambia. Su obra se enfoca en el borramiento, la memoria, las representaciones y visibilidades de las mujeres en las historias de resistencia colonial.

Maritea Dæhlin es segunda generación de artistas camerunenses y trabaja en Noruega y México. Su obra, que abarca el video, la performance, el sonido y el texto, está modelada por el cambio de geografías y contextos, es multilingüe, no lineal y, a veces, absurda.

Sheila Ramirez es una diseñadora e investigadora cubano-angolana que explora las cosmologías ancestrales a través de archivos y musicalidades de África y el Caribe.

Este texto es una colaboración editorial entre OCA y C&AL.

OCA tuvo la iniciativa de esta residencia artística online en colaboración con el centro Livingstone Office for Contemporary Art (LoCA), creado por artistas y sin fines de lucro, y con la comunidad artística Casa Ma in Costa Rica. El libro Voicing Out Silences, basado en esa residencia, fue publicado este año por ASSATA.

Traducción: Nicolás Gelormini

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