Culturas indígenas

Historias indígenas: historias contadas y muchas más que faltan contar

Con un equipo curatorial internacional que busca interacciones entre territorios indígenas de todo el mundo, Historias indígenas aborda diversas cuestiones contemporáneas desafiando concepciones lineales del tiempo y enfatizando la pluralidad. Sin embargo, planteos como la interseccionalidad y la contratación permanente de indígenas en el MASP siguen sin respuesta.

Como desprendimiento de las conversaciones internas del grupo, se formó un trío de curadores compuesto por Renata Tupinambá, Edson Kayapó y Kássia Borges Karajá. Este grupo, tomando en consideración el trabajo iniciado por Sandra Benites, asumió la responsabilidad de dar continuidad al proyecto. Además de tres curadores, la exposición contó también con la coordinación curatorial de Adriano Pedrosa, director artístico de MASP, y la asistencia curatorial de Guilherme Giufrida y de David Ribeiro.

En una entrevista concedida especialmente para la elaboración de este texto el trío de curadores indígenas expuso enunciados que ayudan a comprender el desarrollo del trabajo. Según Edson Kayapó, la formación de un grupo curatorial multiétnico se dio para confrontar el modelo curatorial occidental y para articular nuevos modelos de trabajo. En sus palabras: “¡El aprendizaje es constante! Y nosotros, curadores indígenas, aprendemos entre nosotros y de los otros, y los otros curadores también pueden aprender de nosotros”. Tomar como base las cosmovisiones indígenas para transformar la curaduría artística implica una intensa revisión de valores y conceptos, algo que establece un diálogo con la defensa hecha por Kássia Borges Karajá: “Es necesario que haya intercambio entre indígenas y no indígenas; entre parientes. Es necesario que los pueblos se respeten y sepan qué está haciendo y produciendo cada uno”.

De acuerdo con Edson Kayapó, desde el inicio el proyecto se pensó para promover interacciones entre territorios indígenas dentro y fuera de Brasil. Cuando el trío brasilero comenzó sus trabajos, los grupos curatoriales internacionales ya estaban formados y esto hizo que el proceso curatorial fuera un desafío dado que, por ejemplo, había poca interacción entre los grupos durante el período de investigación. Ahora bien, según Kayapó, “aunque las curadurías hayan sido independientes hay muchas coincidencias entre los pensamientos curatoriales. Somos una hermandad independiente del lugar. Cuando los pueblos indígenas se encuentran, se produce un encuentro humano y político”. Renata Tupinambá afirma a su vez: “Tenemos muchas semejanzas pero no se puede negar que entre los pueblos indígenas hay diferencias en las búsquedas, los intereses y deseos. No sirve hablar a partir de los conceptos y procesos recurriendo a modelos occidentales. Nuestras reflexiones vienen de otro lugar, vienen de otras formas de pensar”.

Con siete secciones (Tiempo no tiempo; Várves: escondidos del día; La construcción del “yo”; Histórias de pintura en el desierto; Pachakuti, el mundo patas arriba; Relaciones que nutren familia, comunidad y tierra; y Rompiendo la representación), la muestra proporciona recortes que ayudan a una comprensión diversa de las historias indígenas. Entre los curadores internacionales están: Abraham Cruzvillegas (Ciudad de México), Alexandra Kahsenni:io Nahwegahbow, Jocelyn Piirainen, Michelle LaVallee y Wahsontiio Cross (National Gallery of Canada, Ottawa), Bruce Johnson-McLean (National Gallery of Australia, Camberra), Irene Snarby (Kode /Tromsø, Noruega), Nigel Borell (Auckland, Nueva Zelanda) y Sandra Gamarra (Lima, Perú). Más allá de los diferentes orígenes de los curadores, el conjunto que presenta la muestra también se destaca por la diversidad de lenguajes, soportes, temáticas y períodos. Para el trío de curadores indígenas brasileros, la exposición presenta la diferencia como un proceso natural de la vida humana y no como un problema a solucionar. Según la concepción del trío, es fundamental que la sociedad entienda la pluralidad en los modos de ser indígena, de pensar, de crear y de ver las construcciones visuales sin que el concepto de arte ocupe el centro.

Sobre la sección brasilera de la muestra, compuesta por 27 artistas y 3 colectivos, el trío de curadores comenta que cada decisión se tomó con mucho cuidado. “Hubo mucho debate para elegir los artistas, los temas, las obras y las articulaciones. Queríamos tener en cuenta la diversidad en todo, desde los orígenes de los artistas, las edades y los procesos de las obras y los debates”, destaca Renata Tupinambá.

La muestra estuvo abierta hasta el final del mes de febrero 2024 y ya tiene definido el destino de la primera itinerancia, el Kode Bergen Art Museum (Noruega), que recibiría la exhibición entre abril y agosto de 2024. Para Kássia Borges Karajá, el deseo de los curadores es que la muestra pueda ir a otros espacios y países. “No es una exposición que cuenta meramente historias relacionadas con el Brasil, es una historia mundial”. Edgar Kayapó agrega: “Más allá de la itinerancia es necesario que el proyecto de Historias Indígenas siga vivo en el MASP. El museo debe seguir transgrediendo después de la exposición. Sería un gesto político pensar en la permanencia de los proyectos. En el museo siempre tendría que haber curadores indígenas. Los indígenas tienen que estar en todos los asuntos y debates, no sólo en proyectos específicos. Para el MASP fue un privilegio recibir esas obras y proyectos. Es sólo el comienzo. El proyecto indígena es ambicioso, es el deseo de transformar todo”.

Hasta este momento, el MASP no tiene profesionales indígenas con contratos permanentes en su planta de profesionales. Sin esa herramienta eficaz, queda reducida la garantía o la posibilidad de que en la actuación del museo se construyan nuevas propuestas artísticas y humanas que tomen como ejemplo Historias indígenas. La curadora Kássia Borges Karajá señala que el espacio ya existe y ya no puede ser negado. En sus palabras: “Este año el MASP tendrá el programa dedicado a Historias LGBTQIA+ y ese asunto también nos toca a los indígenas. Hay artistas que trabajan con el tema, a quienes el tema los atraviesa en sus modos de vida. No hay modo de debatir esos temas sin relacionarlos con los indígenas.”

Luciara Ribeiro es educadora, investigadora y curadora. Tiene una maestría en Historia del Arte por la Universidad de Salamanca (USAL, España, 2018) y el Programa de Posgrado en Historia del Arte de la Universidad Federal de San Pablo (UNIFESP, 2019). Es colaboradora de contenidos en Diáspora Galeria y profesora del Departamento de Artes Visuales de la Facultad Santa Marcelina.

Traducción: Nicolás Gelormini

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