HOA y Diáspora Galeria son dos galerías brasileras creadas por y dedicadas a personas de origen asiático, negro e indígena. No tienen solamente el objetivo de crear espacios comerciales para vender arte de artistas desfavorecidos por la hegemonía blanca, sino también de fomentar la solidaridad antirracista.
Presentación individual de Lais Amaral, artista HOA, en el THE ARMORY SHOW de Nueva York, en colaboración con M+B. Foto: Divulgación
Taller con niños en la exposición #Vilão, muestra individual de Ramo, en la Casa PretaHub. Foto: Divulgación
En 2020, durante el pico de restricciones y distanciamiento social impuestos por la pandemia del coronavirus, la artista visual Igi Lola Ayedun percibió que, mientras amigos suyos productores buscaban sobrevivir prestando servicios para aplicativos de entrega de comida, había un flujo de dinero que impulsaba al mercado cultural. Con su inquietud y las credenciales de quien sabe concebir y llevar adelante proyectos de arte, educación y comunicación, decidió actuar para que ambos extremos se encontraran.
Así nació HOA, mezcla de galería y residencia artística, dedicada al arte contemporáneo latinoamericano, con el propósito de descolonizar y crear condiciones para la producción, comercialización y visibilidad de artistas negros e indígenas y sus obras.
Ayedun contó a la revista Elle brasilera cómo fue el proceso inicial de esta primera galería de arte creada y dirigida exclusivamente por negros. “Miré la situación y me dije: ‘Esto no está bien’. Si hay un flujo que respira, un corazón que palpita, tengo que crear un camino para traer ese flujo hacia aquí, hacia los artistas disidentes, negros y trans”.
En conversación por email con C& América Latina, Ayedun añadió que HOA nació de una necesidad, de una urgencia y del inconformismo. “Nunca en mi vida pensé en ser galerista, aunque siempre estuve relacionada con proyectos de desarrollo de la práctica artística, además de desempeñarme como articuladora entre diferentes ámbitos creativos”, señaló. “Ahora bien, HOA –como galería– surge de un proceso de descarrilamiento financiero, de la idea de desviar el flujo económico del mercado del arte hacia comunidades de alta vulnerabilidad social en Brasil por su raza y género”.
HOA SP-Arte 2021 @ Wallace Domingues
Genocidio cultural y castración de la producción artística
La artista dice que la dinámica de HOA, que también tiene sede en Londres, está estrechamente vinculada al hecho de que mucho del aspecto político del genocidio cultural que sufrió la población negra e indígena de Brasil se relaciona con la castración de la producción artística de esos grupos por medio de la expropiación y, a la vez, por medio de la inaccesibilidad. “Cuando dentro de un circuito social las herramientas prácticas, espaciales e intelectuales de producir arte se vuelven elitistas, perdemos el derecho de circulación, transmisión y memoria, ya por el hecho de que en la mayoría de las realidades no existen medios de concebir algo como documento, como retrato de una expresión, un pensamiento, un tiempo o una generación. Eso se convierte en un círculo vicioso y es fatal tanto para nuestras ancestralidades como para las futuras. ”.
La existencia de HOA como residencia fue siempre un sueño, la idea de sostener a generaciones de artistas, apoyar movimientos y confrontar formas de organización universalista basadas en dogmas académicos. La artista recuerda la deuda histórica del Brasil con las poblaciones negras e indígenas y dice que una galería racializada no se da en función de una inserción en el mercado sino en función de todos los parámetros básicos de calidad de vida.
“Las personas tienen que entender que desarrollar artistas en situación de vulnerabilidad va mucho más allá de la conocida vanidad artístico-burguesa del reconocimiento entre élites e iconografías estáticas”, dice Ayedun. “Debemos dejar de creer en la doctrina del éxito y aceptar que nuestro desarrollo está vinculado a un proceso de cura de las violencias sociales que padecemos desde hace generaciones”.
Poca representatividad y diversidad racial
Un año antes de la creación de HOA surgía en San Pablo otro proyecto con el objetivo de dar visibilidad a la producción de artistas racializados. Cada vez que asistía a ferias de arte y vernisagges, Alex Tso, hijo de migrantes chinos, percibía poca representatividad y diversidad racial.
Prestando atención a los prejuicios y a la exclusión que hay en esos espacios, Tso, que estaba en contacto con la agenda de los movimientos negros e indígenas progresistas, decidió proponer algo que escapara a la dificultad de inserción y visibilidad.
A fines de 2019 lanzó una convocatoria pública para conformar el equipo inaugural de una galería cuyo único criterio era que los interesados fueran artistas racializados. En un mes hubo 150 inscriptos. Así nació Diáspora Galeria, que reúne a artistas y curadores de origen asiático, negro e indígena. . “La Diáspora actúa de modo integral como prerrogativa de solidaridad antirracista y acuerdo de unidad y lucha conjunta, como forma de fortalecimiento político y social para enfrentar el status quo del prejuicio y la exclusión”, dice Tso a C&AL. Según él, la idea era pensar las dinámicas raciales del país y los valores e ideales que promueven los cuerpos blancos en cuanto hegemónicos y que crean división en las razas minorizadas.
“Considerando que era necesaria una transformación estructural del sistema del arte y del mercado del arte, una de las premisas del proyecto de Diáspora Galeria era fomentar una articulación colaborativa de personas racializadas. Y esto en toda la red productiva, es decir, no sólo el conjunto de artistas son no blancos sino también todo el equipo y los socios estratégicos también tuvieron vivencias racializadas”, agregó.
Exposición "Todo Corpo É Um Centro", actualmente abierta en la Casa PretaHub. Foto: Divulgación
Cambios de orden estructural
Tso dice que entender que los cambios son de orden estructural y sistémico es uno de los triunfos que garantizan la legitimidad y el apoyo de la comunidad artística a la galería. “Por eso, no nos limitamos a pensar nuestra actuación como un mero proyecto comercial sino como un movimiento comprometido con la discusión y la propuesta de nuevas maneras de articularse y organizarse”, señaló.
El gestor cultural destacó también la necesidad de crear un suelo fértil para que esa transición no sólo sea financiera sino también simbólica y discursiva y que sea la base para que la democracia cultural llegue al sistema del arte como un todo.
Los objetivos iniciales, según él, se están alcanzando. “La institucionalización de la agenda de equidad racial en el sistema de las artes ya es una realidad innegable para galerías y museos que quieran participar en la construcción del circuito contemporáneo del arte”, dice.
Fábia Prates es periodista y ha trabajado en grandes medios de prensa brasileros. Actualmente escribe sobre temas relacionados con la cultura, el comportamiento y la comunicación corporativa.
Traducción: Nicolás Gelormini